sábado, 13 de diciembre de 2014

EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA Y CARACTERÍSTICAS DE LA INFANCIA



Educar para la convivencia es una responsabilidad compartida, no solo entre maestro y alumnos, también, las familias, los poderes públicos y la sociedad.
Es un esfuerzo e ideal común:
  • Deber de comportarse “fraternalmente”, sin discriminar.
  • Derechos sin distinción alguna.
  • Derecho a la no discriminación.
Promovido mediante la enseñanza y la educación, con la implicación de la familia, la escuela y la sociedad. Acuerdo sobre la idea de educación: mejora en el comportamiento y perfeccionamiento del individuo.

Sin embargo, todos somos diferentes, lo que provoca un conflicto respecto a lo anterior.
Para afrontar el conflicto: la cuestión no es tener razón sino buscar medios de solucionar los conflictos. Por lo tanto, para solucionarlo son necesarias las razones, pero también los sentimientos. Según Punset, cuando nos enfrentamos a un conflicto, nos estamos enfrentando a pasiones no controladas. Y para poderlas comprender, es necesario tener muy claro que su control no se puede establecer únicamente con la razón, es necesario la implantación de otra emoción que la apacigüe.
Desde el punto de vista didáctico, deberíamos seguir a Spinoza y a Hume.



Características de la infancia.

Los niños tienen un pensamiento concreto, por lo que, entienden las cosas según las ven. Además, se conectan mejor con imágenes que contenidos verbales. No entienden la secuencia del pensamiento: antes/después, bueno/malo, enfadado/sorprendido…

Después, dan el paso al pensamiento hipotético-deductivo en la adolescencia. Lo que facilitará el desarrollo de su empatía. Como consecuencia, la capacidad de percibir los sentimientos de otro, no se desarrolla hasta bien entrada la adolescencia.

Para trabajarlo, podríamos, por ejemplo, utilizar las imágenes para transmitir emociones que desarrollen su empatía. También, podemos utilizar el refuerzo positivo para acercar a conductas deseadas, o utilizar refuerzos negativos en lugar del castigo.

A este respecto, Skinner afirma: No hacemos a un alumno activo y diligente castigándole por su pereza, o valiente castigándole si es cobarde, o interesado en su trabajo si lo hace con indiferencia y desgana".

Es decir, no enseñaremos a un niño a aprender deprisa castigándole porque aprende despacio. Si deseamos  generar  un comportamiento determinado, no basta con suprimir el no-comportarse. Por  tanto, hemos de motivar e intentar sacar lo mejor del alumno/a, porque cuando un niño no lo está haciendo bien, no basta con el castigo. Skinner no solo pretende suprimir el mal comportamiento (modificación de conducta), sino que también es necesario, que el niño identifique sus propias emociones y sentimientos, y ayudar a expresarlos, para que comprenda por qué se está comportando mal. 
Por ejemplo: cuando un niño tiene una rabieta, la mejor manera de hacerlo salir de ese estado es hacerlo comprender por qué está así, y porque no debería seguir así.

Para concluir, como futura maestra considero fundamental la indagación en maneras de enseñar a los niños a transmitir sus sentimientos, a través de las artes plásticas, musicales, verbales, etc.

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