PESTALOZZI.
Padre de la pedagogía moderna, influyó directamente
a Fröbel y Herbart, y vinculado con todos los movimientos de reforma de la
educación del siglo XIX. Influenciado por Rousseau y El Emilio. Adquirió una
propiedad llamada “Neuhof” donde
acogió a niños pobres a los que hacía trabajar en el hilado y tejido de
algodón, el producto de su trabajo serviría para financiar su formación. Con el
sueño de rehacer una humanidad autónoma se convirtió en un pobre entre los
pobres y se ocupó de hacerles descubrir en su condición los instrumentos de su
liberación (el salario industrial). 2 objetivos: introducir a los niños en la
racionalidad económica, y contribuir a que cada uno desarrollara su
personalidad autónoma dentro de una sociedad de libertad y responsabilidad.
Quiebra, en esta experiencia se plantearon la mayoría de los problemas que
después serán objeto de las preocupaciones de la educación “nueva”: los niños
añoran correr libremente y las familias pueden sacarlos en cualquier momento por
egoísmo. Se da cuenta de que no puede compaginar libertad y obligación, la
educación del hombre libre y la del ciudadano utilizable.
El periodo que separa el fracaso del Neuhof y la
experiencia de Stans se caracteriza por una mutación intelectual y de su acción
que hará nacer un nuevo tipo de hombre que definirá “el educador”. Periodo de
apogeo en 1797, Investigaciones:
-La política y
la religión comprometidas en un conflicto entre la defensa de la dignidad del
individuo y su mutilación social, podrán superarlo gracias a la actitud del
educador situando a cada una en su ámbito.
-Sera un
educador que obrará para lograr el acercamiento entre el mundo social y el
desarrollo pleno de la persona, basándose en la libertad autónoma.
-La escuela es
un lugar privilegiado donde se contribuye a constituir la libertad autónoma; y
se manifiesta un orden propio a través de la obra pedagógica.
-El pedagogo se
posiciona para poder comprender al niño en su realidad, se acerca a la
naturaleza infantil.
La experiencia
de Stans
termina por la guerra, y es llamado a Iverdón donde gana amplitud y fama.
El “método”
es el proyecto pedagógico portador de toda la obra de Pestalozzi en sus tres
institutos. Su originalidad no está en lo material sino es su espíritu,
porque el método y sus componentes son instrumentos en las manos del pedagogo,
para que éste produzca la libertad autónoma. El trabajo pedagógico comienza en
el uso de los instrumentos del método para que el conocimiento conduzca a la
liberación. El educando llegará a un punto en el que solicite su individualidad.
¿Cómo se aplica
ese espíritu del método?, el proceso se articula en tres elementos: el
corazón, la cabeza y la mano, que son tres puntos de vista sobre una misma
y única humanidad en acción de autonomía. La cabeza representa el
poder del hombre (gracias a la reflexión) de separarse del mundo y sus
impresiones confusas, y elaborar conceptos e ideas. Es corazón es la dimensión
en la que el hombre sigue sumergido en un mundo que no para de requerir su
sensibilidad y lo vincula con sus semejantes en la lucha emprendida para
dominar la naturaleza por medio del trabajo. La mano es la dimensión en
la que el hombre provocado por lo que es y lo que debe ser, no tiene otra
solución que hacer una obra consigo mismo. Estos 3 elementos concurren así en
la producción de la autonomía: la parte razonable garantía la
universalidad de la naturaleza humana; la parte sensible garantiza su
particularidad radical; la contradicción entre ambas libera a su vez el
poder humano de llevar a cabo la acción que constituya la personalidad
autónoma. Este proceso se desarrolla integralmente dentro del marco de la
sociedad, en la medida en que ésta (padres, educadores) modela la razón humana
y es objeto de la insatisfacción esencial de los interesados. Es necesario que
el pedagogo, sea cual sea su materia didáctica, mantenga el equilibrio
entre los 3 componentes del método (para estimular el desarrollo de la
fuerza autónoma). Pestalozzi se esfuerza por construir una humanidad social lo
más cercana posible al deseo de cada uno y al interés de todos, pero que debe
superarse continuamente en la acción. Clima de libertad autónoma y responsable.
Pestalozzi se
opone a Niederer, porque intenta transformar en teoría la práctica y se
evade la acción. En el “Canto del cisne”, desarrollo una verdad pedagógica
universal que podríamos llamar el “principio pestalozziano”: el acto educativo sólo adquiere y conserva
su sentido de acto educativo en la medida en que se establece una diferencia
entre las leyes generales del desarrollo de la naturaleza humana en sus tres
dimensiones de la cabeza, el corazón y la mano, y la manera en que dichas leyes
se aplican en particular en las situaciones concretas y los azares de las
circunstancias. Así, logró resolver uno de los problemas fundamentales de
la pedagogía: la mano del pedagogo sólo podrá cumplir su obra en la medida en
que se mantengan a distancia (a distancia de la mano y a distancia uno del
otro) la inteligencia universalizadora y la sensibilidad particularizadora,
para que la libertad autónoma pueda constituirse en los niños. Es una
invitación para que cada individuo asuma la responsabilidad de su acción y no
vacile en crear eventualmente otros medios y otras técnicas dado que lo hace
“con verdad y amor”, es decir, impulsado por la voluntad de que en torno a él
se creen otras fuerzas autónomas. La educación tiene la posibilidad de
desarrollarse como proceso de acción en el que la práctica, la investigación científica y la teoría se
fecundan mutuamente. La educación forma parte de las ciencias humanas pero no
es una más, rechaza el esquema hipotético-deductivo.
Por último, no concluye una teoría practicable de su práctica, pero nunca deja de buscar la realización de la libertad autónoma en cada uno y en todos.
Por último, no concluye una teoría practicable de su práctica, pero nunca deja de buscar la realización de la libertad autónoma en cada uno y en todos.
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