ARTÍCULO DEL DIARIO “EL MUNDO”:
ASÍ SERÁ LA ESCUELA EN 2030.
En
el presente artículo, se nos ofrece una visión sobre la evolución de la educación
durante los próximos 15 años, que supondrá un cambio de 360 grados, no solo en
el ámbito educativo, también en la sociedad en general.
Este gran cambio en el
sector educativo estaría muy afectado por la revolución tecnológica. Ya que, en
los próximos 15 años, la irrupción de Internet en las aulas irá cambiar por
completo las formas tradicionales de aprendizaje y el papel de los estudiantes,
docentes y padres.
Además, expertos
internacionales han concluido que la escuela cambiará en los siguientes
aspectos: el profesor no se limitará a transmitir conocimientos en clases
magistrales, tendrá también que guiar al alumno en su propio aprendizaje, el
currículo será personalizado, se valorarán las habilidades personales y
prácticas más que los contenidos académicos, Internet será la fuente de
conocimiento, el inglés se consolidará como lengua global de enseñanza y la educación
será más cara.
Sin embargo, estas
previsiones pueden acarrear distintos problemas: puede que los profesores no
puedan abarcar el currículo personalizado de tantos alumnos como hay en las
aulas en la actualidad (en aumento en los últimos años), la valoración de las
competencias (habilidades prácticas y personales) sobre los contenidos
teóricos, si no se realizan de manera muy coordinado y precisa pueden acarrear
insuficiencias en el conocimiento teórico de los niños, el inglés puede tardar
más tiempo en consolidarse en España dado el retraso del país respecto a otros
países en la introducción de esta lengua extranjera y una educación más cara
puede acrecentar la brecha social entre las clases medias-altas y las clase
pobre.
Los profesores entrevistados coinciden en
la sustitución de las clases magistrales por metodologías como el “flipped classroom”, en el que los
estudiantes se convierten en transmisores de sus propios aprendizajes, mientras
el profesor les guía y acompaña en este proceso. También, muchos profesores
conciben Internet con la futura y fundamental fuente de conocimientos para los
estudiantes, incluso por encima del colegio, el entorno del alumnado o las
instituciones culturales.
Por lo tanto, parece
que la mayoría de los profesores están bastante informados de los grandes
cambios que se avecinan al mundo de la enseñanza. Pero el uso de Internet como
fuente de información esencial requiere grandes avances en el ámbito
tecnológico. Ya que, se deberán crear estructuras digitales seguras y adecuadas
que proporcionen información adecuada para todos los niveles educativos. En la
actualidad, existen estructuras como “Google académico”, que filtra gran
cantidad de contenidos que sirven para la educación superior, ofreciendo
artículos de revistas, libros, trabajos colectivos… pero este tipo de soporte
no sería adecuado para la educación primaria dada la complejidad de la mayoría
de sus contenidos. En este caso, deberíamos plantearnos si realmente es posible
crear soportes informáticos (a parte de los libros digitales y libros adaptados
a estas edades) que filtren información adecuada a los distintos cursos y fases
de la enseñanza.
Los alumnos se convertirán en los
protagonistas de su aprendizaje, lo que les llevará a ser más exigentes y
querrán obtener una mayor explicación sobre el motivo de sus notas (por parte
del profesor), a ello se le suma el emborronamiento de las líneas jerárquicas
profesor-alumno con la desaparición de las clases magistrales. Las
consecuencias de estos factores pueden ser: la infravaloración de la figura del
profesor por parte de los alumnos y, como consecuencia, el caos en su
aprendizaje… Además, la sustitución de los horarios convencionales por una
conexión constante con los profesores, investigando nuevos conocimientos… puede
ser un arma de doble filo, ya que los más pequeños serán sometidos a una
constante conexión con sus obligaciones académicas, y puede ser estresante y
agobiante no poner fin a su labor día tras día. Además, la conexión online
constante minará de manera importante las relaciones sociales de los
estudiantes lo que puede influir en el desarrollo de sus habilidades sociales,
e incluso a su salud, permaneciendo mucho tiempo en casa sin realizar actividad
física y, manteniendo una vida sedentaria.
Respecto al currículo, la sobrevaloración de las
competencias digitales, personales (soft
skills) y prácticas puede conllevar a un abandono involuntario de los
conocimientos teóricos. Ello puede llevar a una formación incompleta de los
alumnos, ya que los conocimientos teóricos sobre historia, lengua, matemáticas…
son la base de la educación, y las competencias personales y prácticas deben
ser un pilar fundamental en su aprendizaje.
Además, el aprendizaje trascenderá el período de
la educación obligatoria, dada la facilidad para continuar el aprendizaje a
través de Internet, lo cual es algo muy factible y que en la actualidad está
ocurriendo. Por otro lado, existe una alerta sobre la progresiva privatización
que está sufriendo el sector educativo en España, lo que puede conllevar al
aumento de la desigualdad de oportunidades entre estudiantes en base a su poder
adquisitivo. Este aspecto, sin duda, podría marcar un retroceso dentro de esta
gran metamorfosis que sufrirá la educación hasta 2030.
Por último, este nuevo
estilo de educación basado en el uso de aparatos electrónicos con acceso a
internet (ordenadores, tablets, móviles, pizarras digitales…) conllevará un
cambio en la organización de las aulas. Será fundamental un gran número de
enchufes que mantengan todos estos aparatos cargados, también la distribución
de la clase podrá distribuirse en grupos de mesas para facilitar la cooperación
en la búsqueda de información… y las sillas llevarán ruedas y podrán girar
sobre sí mismas, lo cual facilitará en gran medida las relaciones
interpersonales y la colaboración en el aula.
Fuente: Diario el Mundo. Enlace disponible en:
http://www.elmundo.es/espana/2014/10/21/54455b9f22601d22738b458e.html
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