domingo, 16 de noviembre de 2014

ACTIVIDADES DEL TEMA: CONCEPTO DE EDUCACIÓN


Resumen documental National Geographic

            
          La investigación, encabezada por el doctor Lee Berger, sobre la evolución del hombre desde sus inicios comienza en Sudáfrica. En África se encuentran la mayoría de los fósiles que implican momentos críticos en la evolución del ser humano a lo largo de la historia.

Lee Berger se dirige a las cuevas de Gladis Bale al oeste de Johannesburgo. Asegura que en estos territorios tenemos los mejores archivos de los últimos tres millones de años, incluyendo el origen de nuestro cerebro y del fuego, las herramientas primitivas y el origen del hombre moderno. En estas cuevas se encuentran decenas de miles de huesos de tres de los primeros miembros de nuestro árbol genealógico, que se han acumulado durante milenios en una zona muy compacta.
Estos huesos pertenecen al primer Homo Sapiens que caminó por las llanuras de África hace unos 200.000 años, pero no es la primera criatura con características humanas.

De hecho, existen tres criaturas que mantuvieran un enfrentamiento sangriento. Uno es el Australopithecus Afarensis, un individuo pequeño y con poco cerebro, pero hace 4 millones de años se irguió sobre sus dos piernas, lo cual basta para considerarlo humano según muchos especialistas. Otro es el Homo Erectus, que apareció hace 1,8 millones de años y cuyo cerebro era dos tercios del tamaño del nuestro. No obstante, el Homo Erectus hizo grandes contribuciones en la fabricación de herramientas y la dominación del fuego. Y el primer Homo Sapiens que vivió hace solo 200.000 años, tenía nuestro aspecto y un cerebro similar al nuestro, pero todavía no caminaba erguido, no tenía nuestro comportamiento…

El mismo antiguo, el Australopithecus Afarensis, en los años 70 los investigadores buscaban el eslabón perdido de nuestra evolución, y pensaban que lo que debían encontrar era el fósil de un simio con un gran cerebro. En Etiopía en 1974, los científicos desenterraron un fósil de unos 3,2 millones de años, y al recomponer su cráneo descubren que es un poco más grande que el de un chimpancé, pero su pelvis era muy parecida a la nuestra y desvela que era bípedo.                                                   
Este acontecimiento fue muy chocante, ya que aunque algunos chimpancés pueden erguirse por unos momentos, solo el ser humano es capaz de andar sobre dos piernas, y el bipedismo se suponía como un rasgo esencial nuestro árbol genealógico. Este fósil fue identificado como Australopithecus Afarensis, pero le apodaron “Lucy” (por una canción de los Beatles, “Lucy in the sky with diamonds”). Entre sus características cabe destacar: sobrevive más por su instinto más que por su intelecto (tiene un cerebro pequeño), pero su bipedismo libera sus manos permitiéndole coger cosas y obtener mejor comida…


En la actualidad, hay profesionales (como Nik Williams, que fabrica prótesis para la industria del cine, y Peter Elliot que estudia el comportamiento de los primates para películas), que se dedican a reconstruir cómo podrían ser ésta y otras criaturas. Para ello, parten de fósiles reales y cuentan con el consejo de una de las mayores expertas del mundo en anatomía antigua (profesora Leslie).

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