La investigación,
encabezada por el doctor Lee Berger, sobre la
evolución del hombre desde sus inicios comienza en Sudáfrica. En África se encuentran la mayoría de los fósiles que
implican momentos críticos en la evolución del ser humano a lo largo de la
historia.
De hecho, existen tres
criaturas que mantuvieran un enfrentamiento sangriento. Uno es el Australopithecus
Afarensis, un individuo pequeño y con poco
cerebro, pero hace 4 millones
de años se irguió sobre sus
dos piernas, lo cual basta para considerarlo humano según muchos especialistas.
Otro es el Homo Erectus, que apareció hace 1,8 millones de años y cuyo cerebro era dos tercios
del tamaño del nuestro. No obstante, el Homo Erectus hizo grandes contribuciones
en la fabricación de herramientas y la dominación del fuego. Y el primer Homo
Sapiens que vivió hace
solo 200.000 años, tenía nuestro aspecto y un cerebro
similar al nuestro, pero todavía no caminaba erguido, no tenía nuestro
comportamiento…
El mismo antiguo, el Australopithecus
Afarensis, en los años 70 los investigadores buscaban el eslabón
perdido de nuestra evolución, y pensaban que lo que debían encontrar era el
fósil de un simio con un gran cerebro. En Etiopía en 1974, los científicos desenterraron
un fósil de unos 3,2 millones
de años, y al recomponer su cráneo descubren que es un poco más grande que
el de un chimpancé, pero su pelvis era muy parecida a la nuestra y desvela que
era bípedo.
Este acontecimiento fue muy chocante, ya que
aunque algunos chimpancés pueden erguirse por unos momentos, solo el ser humano
es capaz de andar sobre dos piernas, y el bipedismo se suponía como un rasgo esencial
nuestro árbol genealógico. Este fósil fue identificado como Australopithecus
Afarensis, pero le apodaron “Lucy” (por una canción de los Beatles, “Lucy
in the sky with diamonds”). Entre sus características cabe destacar: sobrevive más por su
instinto más que por su intelecto (tiene un cerebro pequeño), pero su bipedismo
libera sus manos permitiéndole coger cosas y obtener mejor comida…
En la actualidad, hay profesionales (como Nik Williams,
que fabrica prótesis para la industria del cine, y Peter Elliot que estudia el
comportamiento de los primates para películas), que se dedican a reconstruir
cómo podrían ser ésta y otras criaturas. Para ello, parten de fósiles reales y
cuentan con el consejo de una de las mayores expertas del mundo en anatomía
antigua (profesora Leslie).
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